El tremebundo recorte en los Presupuestos del Estado para Cultura, más de un tercio del dinero, y sus consecuencias directas, quizá nos están haciendo olvidar otras no menos graves. La reducción en las partidas, así como una asignación de dinero que en algunas ocasiones es más que discutible, ha dejado sin fondos a gran número de actuaciones. Se ha paralizado la construcción de conservatorios y museos, el presupuesto para la conservación de ciertos monumentos –incluso algunos de ellos patrimonio de la humanidad- solo se puede calificar de ridículo, algunas áreas ven cómo su asignación pasa a ser testimonial…
Todo eso es bien sabido y la prensa ha dado cuenta en abundancia de todo ello. Pero si además entramos a leer en detalle los Presupuestos nos encontramos con que, en algunas áreas, una parte notable del dinero asignado ni siquiera llega a actuaciones relacionadas con la cultura. Se queda directamente en funcionamiento interno.
Para no cansar, daré solo una cifra que resulta clamorosa y que ya he mencionado en algún otro lugar. En la partida 334B, promoción del libro y las publicaciones culturales, el total de dinero asignado es de 11.095.390€. Pues bien, de esa cifra, un total de 4.343.100 euros se destinan a personal y gastos corrientes en bienes y servicios.
Vamos, que casi un 40% del presupuesto se va solo en mantener funcionando el área. No parece un prodigio de eficiencia, ¿verdad?
La primera reacción es la de llevarse las manos a la cabeza. Pero, pasado el arrebato, si uno quiere ser prudente, acude a gente que sabe. Y a lo mejor no se trata –o al menos no tan solo- de casos de ineficiencia de las administraciones públicas.
Una persona que sabe de todo este tema me señaló a propósito de esto algo que quiero aquí compartir con ustedes. El recorte general de presupuestos ha dejado un exceso de personal que está, literalmente, mano sobre mano. En muchos departamentos había el mismo personal para gestionar mucho mayor presupuesto hasta hace nada. Y eso es un problema.
Me señalaba también esta persona que la falta de dinero, además, impide dar cursos de reciclaje a todo ese excedente. Cursos imprescindibles para poder asignarlos a nuevas tareas, dentro del marco creado por la nueva situación. Así que también en esto estamos atascados.
Parece a simple vista y antes de analizar a cuanto personal y áreas pueda afectar un problema importante. Y también un nudo gordiano: la falta de dinero lo crea y la falta de dinero impide solucionarlo. ¿La solución? No la tengo, porque las soluciones no caen del cielo como el maná, por mucho que algunos de nuestros gobernantes –actuales y del pasado reciente- crean lo contrario.
Las soluciones nacen del análisis de los datos, de la evaluación de la situación y las posibles medidas. He oído apuntar que una sería la de prescindir de forma drástica de personal eventual para destinar ese dinero ahorrado a reciclar funcionarios. Pero eso es obvio que a su vez trae consecuencias indeseadas.
En fin. Que no iba a indicar soluciones que no tengo y sí a señalar este problema oculto por otros más llamativos. Sobre la mesa queda.




Antes de ponerse a recortar así como así, cómo desafortunadamente se ha hecho se realiza una evaluación de servicios, que sirve para saber con certeza lo que tenemos: si hay excedentes o bien carencias. Bien, esto no me ha hecho. Se ha actuado como tantas veces en este país sin responsabilidad y con unas mirras tan cortas, que nos han convertido en miopes…1º) Se marcan objetivos a cumplir.2º) Se hace la evaluación de servicios: se analiza lo que hay, y se ajusta a las características e intereses según las necesidades de los objetivos. 3º) Se optiman los recursos: con eficiencia y eficacia, sacando el mayor provecho de lo que disponemos 4º) Se implementa el sistema, es decir, se analizan los fallos y virtudes de la nueva situación y se corrige el desvío hasta donde proceda. Para hacer todo se necesita tiempo y no la improvisación de la noche a la mañana, norma de este país.
Es cierto que han tenido poco tiempo para preparar los presupuestos tras la toma de posesión. Pero vamos, que sabían de sobra que iban a ganar las elecciones. Coincido contigo. Es más, sin que todo en los presupuestos sea negativo, ni mucho menos, se salvaguardan partidas que solo benefician a unos pocos o a segmentos pequeños y se deja sin dinero a elementos de cultura que forman parte de los medios para garantizar el acceso de la ciudadanía a la cultura. Parar conservatorios, parar museos, recortar en un 49% a bibliotecas, mientras se mantienen o suben las partidas dinerarias para instituciones autonómicas y/o privadas me parecen un dislate. Y a eso se suma lo que aquí señalo. Habrá que hacer un estudio más en detalle sobre personal asignado a las distintas áreas. Y ver en qué queda en los presupuestos del año que viene. En esos no se podrá alegar premura…